Latrofobia: cuando el miedo a ir al médico se convierte en un problema para tu salud

La latrofobia es más común de lo que parece. Descubre sus causas y cómo afrontarla con ayuda profesional.

enero 14, 2026 Escrito por Noelia

Redactora especialista en Salud Femenina, con más de diez años de experiencia en esta temática. Posgrado en Periodismo Digital por la Universidad Rey Juan Carlos.

Revisado por el equipo de expertas de Bloom, plataforma especializada en salud femenina.

Ir al médico no es agradable para nadie, pero cuando esa sensación de incomodidad se transforma en un temor casi irracional, se convierte en una fobia que puede tener consecuencias importantes para la salud de la persona que lo sufre. Si a ti también te pasa, no estás sola: se llama latrofobia y es un miedo mucho más común de lo que puedes pensar.

Para entenderlo mejor, hemos hablado con dos profesionales que nos han ayudado a arrojar luz sobre este tema: la psicóloga Silvia Pueo, experta en gestión emocional y autocuidado, y también con Silvia Vidal, experta en ansiedad y trauma, autora de “Abraza tus miedos” y divulgadora en @queridaneurona

¿Qué es la latrofobia?

La latrofobia es un miedo a ir al médico irracional y excesivo. El paciente no puede evitar sentir un temor incontrolable ante la llegada del momento de ir a consulta, convirtiéndose esta fobia a los médicos en un problema que puede llegar a tener mucha consideración.

Una de las reacciones de las personas que sufren latrofobia es la evitación, lo que puede hacer que no se diagnostiquen correctamente enfermedades, no se sigan los tratamientos adecuados a su caso y no se lleven a cabo chequeos rutinarios.

miedo a ir al medico

¿Por qué aparece este miedo?

A menudo, ocurre por un miedo a lo desconocido, malas experiencias pasadas o puede estar también asociado a un temor a las agujas y la sangre. En este sentido, la doctora Silvia Pueo nos explica que “la latrofobia, igual que otras fobias, suele tener una etiología multicausal. No obstante, es común que su origen esté relacionado con alguna mala experiencia en el ámbito sanitario. Es importante recalcar que no tiene porque ser una experiencia propia, sino una experiencia que le puedan haber contado incluso aunque conscientemente no la recuerde. También pueden tener su base en creencias populares o familiares acerca de la salud y la sanidad”.

No existe una única causa para esta fobia: puede haber surgido a raíz de experiencias negativas en el pasado o estar ocasionada por otro miedo subyacente, como el miedo a las agujas o la sangre

Y aquí es donde comparte ADN con otro tipo de fobias. Pueo aclara que “si bien es cierto, que difícilmente ninguna fobia se origina en base a una única experiencia, esta puede ser suficiente si se acompaña de sentimientos muy intensos, ocultación del malestar que produce, poco apoyo social y circunstancias personales tales como un autoconcepto pobre, perfil de personalidad más ansioso, dificultades en gestión emocional, estrategias de afrontamiento basadas en el control, y/o bajas habilidades sociales y comunicativas”.

Algo similar nos explica la psicóloga Silvia Vidal, quien incide en que puede ser “multifactorial”, derivado de “una combinación de factores psicológicos y de aprendizaje”. Aquí, señala tres razones principales:

Experiencias traumáticas o desagradables previas: Es la causa más común. Una mala experiencia, un procedimiento doloroso mal gestionado, diagnósticos mal comunicados, invalidación emocional… todo esto puede ir dejando una huella de alerta, porque aprendes que no es un lugar seguro para ti. 

Miedo al diagnóstico: A veces no es el médico en sí, sino lo que pueda decir. Una de las causas más comunes de la ansiedad es la mala gestión de la  incertidumbre y en este caso, también está el miedo a recibir “malas noticias” sobre la salud por todo lo que puede ocasionar… 

Condicionamiento por observación, miedos aprendidos y sobre proteccion: Haber crecido viendo a padres o familiares con mucho miedo a los médicos puede hacer que ese comportamiento se “aprenda” como una respuesta normal ante el peligro.

Señales de que tienes miedo a ir al médico

La fobia a los médicos se puede manifestar de diferentes maneras. La más clara es la evitación: la persona que lo sufre evita por todos los medios ir a un centro de salud para no exponerse a esta situación.

Además, en caso de tener que acudir a consulta o a un servicio de Urgencias, quien padece latrofobia puede manifestar síntomas físicos como palpitaciones, tensión muscular, mareos e incluso episodios de pánico.

El principal signo de latrofobia es la evitación, pero también pueden darse síntomas físicos, como palpitaciones, sudoración o incluso mareos

Entre los síntomas psicológicos, puede existir también la manifestación en modo de pensamientos incontrolables catastróficos.

Consecuencias para la salud

Ir al médico no es un capricho. Evitar los chequeos rutinarios o incluso no ir cuando realmente estamos enfermos puede tener consecuencias importantes para la salud, como diagnósticos tardíos, complicaciones de enfermedades, empeoramiento de síntomas crónicos, entre otros.

Además, también tiene un impacto psicológico importante, ya que las personas con latrofobia van a tener que enfrentarse tarde o temprano a la visita al doctor, lo que les puede llevar a un bucle de ansiedad y miedo irracional que afecte a otras esferas de su vida.

Cómo superar la latrofobia

La experta Pueo nos explica que “en función de las causas concretas en cada caso, la forma de abordarla podrá tener enfoques un tanto distintos que harán que podamos personalizar la intervención y hacer que esta sea más eficaz”.

fobia a ir al medico

Siendo más concretos, nos indica que “para poder superarla realmente, lo principal sería identificar las creencias y miedos concretos asociados para poder trabajar en ellos y minimizar la intensidad de los mismos. Esto, combinado con técnicas basadas en aproximaciones progresivas y recursos de gestión emocional son sin duda los tratamientos de elección para este tipo de sintomatología.  Suelen funcionar bastante bien también las relajaciones con anclajes potentes que contrarresten la activación del sistema nervioso simpático en el momento en que aparece el miedo. Es también super importante trabajar en que la persona sea consciente de sus propios recursos y llegar lo más regulada posible al momento de acudir a un profesional sanitario para que la desestabilización sea menor y por tanto, más manejable para ella”.

Por su parte, Vidal defiende que “más que superar, diría cómo aprender a relacionarse mejor con este miedo. Los miedos hay que abrazarlos y no huir de ellos”. Lo más importante es entender que “aprender a gestionar este miedo es un proceso gradual. No se trata de eliminar el miedo de un día para otro, sino de reaprender a gestionar la situación”.

Así, también coincide en que es importante “conocer las causas: entender por qué le tienes miedo. Eso te ayudará a poder separar el miedo aprendido del peligro real. Si sabes que lo que sientes es ansiedad y no un peligro real, es más fácil regularte. También, dependiendo qué tipo de médicos vayas a visitar, una técnica que a veces funciona es expresar directamente al médico que se siente nervioso y que agradecería que lo tuviera en cuenta”. Esto, según nos explica la experta, no siempre funciona, ya que hay también pacientes que son incapaces de mostrar sus miedos o ansiedades.

En resumen, entender las causas, exponerse progresivamente al miedo y reaprender a gestionar la situación son las claves para, poco a poco, superar la latrofobia.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Tanto con la fobia a ir al médico como con cualquier otra fobia, debemos buscar ayuda profesional cuando este miedo irracional nos afecte a nuestra vida. Temer ir al médico y evitarlo es todavía más serio que otros miedos, ya que en este caso sí que puede tener graves consecuencias para la salud.

Buscar ayuda profesional es el primer paso para superarlo. La terapia te puede ayudar a identificar qué te está ocurriendo y entender que la evitación no es la salida.

Conclusión: visitar al médico sin miedo es posible

Solo quien padece una fobia sabe lo difícil que es superarla. Pero es posible. Lo más importante es querer hacerlo. Tener una buena relación con los médicos es el primer paso para gozar de una mejor salud ahora y en el futuro.

Aprender a controlar la incertidumbre es complicado, pero un buen paso es aprender a cambiar el enfoque: el médico no te va a perjudicar, al contrario, es una herramienta de prevención maravillosa o el único aliado que puede ayudarte a superar una enfermedad, sea cual sea su gravedad. Evitarlo nunca es la solución y aunque entendemos que puedes tener miedo a ir a consulta o a someterte a determinadas pruebas, hay algo mucho más importante que debe pesar siempre más: tu salud.

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