¿Cómo saber si tengo ansiedad?

Nerviosismo, preocupación constante e incluso síntomas físicos: las manifestaciones de la ansiedad son muchas y quienes hemos estado ahí sabemos que no siempre es fácil identificarla. Te ayudamos a hacerlo.

por Eva Gracia

Redactora de Bloom. Salud mental, lifestyle y feminismo.

¿Te has preguntado alguna vez cómo saber si tienes ansiedad? Nerviosismo, preocupación constante e incluso síntomas físicos: las manifestaciones de la ansiedad son muchas y variadas y las que hemos estado ahí sabemos que no siempre es fácil identificarla. Prestar atención a las señales que nos manda nuestro cuerpo, escucharnos y respetar nuestras necesidades en cada momento son cuestiones clave para lidiar con ella.

Ahora bien, ¿cómo saber si es ansiedad eso que sentimos (y a lo que tantas veces nos cuesta poner nombre)? Lo descubrimos juntas.

Ansiedad y estrés, ¿son lo mismo?

En ocasiones, confundimos la ansiedad con el estrés, pero son cosas distintas. El estrés, que puede ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos e incluso funcionar como una motivación extra, responde a un estímulo o estresor claro, como un examen, una cita médica importante, una presentación… Y es algo puntual: una vez que esa situación estresante ha pasado, podemos volver con facilidad a la calma.

La ansiedad, por su parte, es un mecanismo natural para nuestra supervivencia, que nos pone alerta frente a situaciones potencialmente peligrosas. Si bien es algo desagradable, no es en sí misma algo malo: el problema viene cuando es muy intensa, cuando persiste en el tiempo, nos acompaña durante todo el día y limita nuestra vida cotidiana. Es decir, cuando se convierte en algo patológico.

Los síntomas de la ansiedad

Para responder a la pregunta de cómo saber si tengo ansiedad, tenemos que hablar de tres grandes bloques de síntomas:

  • Cognitivos. Los pensamientos negativos e intrusivos son una constante, se enredan en tu cabeza y parece imposible escapar de ellos. ¿La manifestación más clara? Los “y si”: ¿y si fallo en esto? ¿y si no llego a tiempo? ¿y si no estoy a la altura? ¿y si algo sale mal? Esos pensamientos catastrofistas nos llevan a vivir en una preocupación permanente y hacen que nuestra ansiedad se dispare.
  • Fisiológicos. Quizá los más llamativos o fáciles de identificar, aunque, también en esto, cada una somos un mundo y podemos presentar solo un par de ellos o todo un abanico: taquicardias, sudores, temblores, sensación de ahogo, mareos, hormigueo en las extremidades, dolor de estómago, desrealización…
  • Conductas motoras. Ciertos hábitos o acciones que realizamos para evitar las situaciones que nos generan ansiedad o huir de ellas. ¿Un ejemplo concreto? No conducir porque te da miedo que estar al volante te genere ansiedad.

En el proceso de descubrir “cómo saber si tengo ansiedad”, es probable que te surjan más dudas, así que puedes consultar, por ejemplo los tipos de ansiedad que existen.

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¿Cuándo debemos preocuparnos por la ansiedad?

La intensidad, persistencia en el tiempo e interferencias con nuestra vida cotidiana son los tres puntos clave que los expertos señalan para identificar el grado de ansiedad que sufrimos. Pero no hace falta esperar a que sea algo limitante para nosotras para ponernos manos a la obra y aprender a reducir y aliviar nuestra ansiedad.

¿Cómo calmar la ansiedad?
Aunque se trata de un tema complejo y del que podríamos charlar largo y tendido, aquí van algunos tips:

Paso 1: respira

Aprender y poner en práctica técnicas de relajación y respiración.

Paso 2: descanso y autocuidado

Practicar ese deporte que te gusta, dar un paseo, concentrarte en una actividad creativa…

Paso 3: decir “no”

Aprender a decir “no” para poner límites y priorizarnos. Normalicemos quedarnos en casa disfrutando de nosotras mismas y decir “no” a esa cena.

Paso 4: busca apoyo

Apoyarnos en amistades y seres queridos que nos apoyen y comprendan.

Paso 5: ve a terapia

Una psicóloga o psicólogo con el que establezcamos un vínculo y nos lleve de la mano en el proceso de lidiar con nuestra ansiedad será nuestro mejor apoyo. Cuando se inicia la terapia con este objetivo, se comienza también un camino de autoconocimiento y cuidado de lo más satisfactorio y sanador. 

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