¿A qué edad es normal empezar a masturbarse? Guía de exploración infantil para padres y madres

¿Cómo debemos abordar correctamente la masturbación y la autoexploración de nuestros hijos?. Guía para padres.

agosto 28, 2026 Escrito por Isabel Sauras

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad CEU San Pablo de Madrid. Especializada en salud femenina, cultura y estilo de vida.

Revisado por el equipo de expertas de Bloom, plataforma especializada en salud femenina.

Abordar la exploración sexual en la infancia es complicado para muchos adultos. Esto se convierte en un motivo de preocupación en algunas ocasiones. Sin embargo, hay que asumir que esta fase es completamente normal y forma parte del desarrollo natural de los niños y niñas, y nuestra misión como padres es acompañarlos con la información adecuada y mucho respeto por su privacidad, sin avergonzarlos. 

De la mano de la sexóloga y psicóloga Penélope Alonso Vázquez, miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS), buscamos entender el autodescubrimiento sexual, y aprender a reaccionar ante ello sin crear tabúes ni culpas innecesarias.

a que edad se masturban niños y niñas

Así empiezan los niños y niñas a explorar su cuerpo: claves del autodescubrimiento

La pregunta del millón: ¿a qué edad es normal que los niños y niñas empiecen a explorar su cuerpo? Según la sexóloga y psicóloga Penélope Alonso Vázquez, miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de la Sexología (AEPS) , “el cuerpo, desde el nacimiento, ya viene con sensaciones y funcionalidades, por lo que las sensaciones placenteras en los genitales están presentes desde el inicio de la vida”. Esto quiere decir que, aunque no se trate de lo que en la edad adulta entendemos como masturbación, los bebés y niños pequeños ya experimentan sensaciones agradables al tocar sus genitales.

Lo normal es que la autoexploración se intensifique entre los 2 y los 4 años, coincidiendo con el momento en el que se les quita el pañal, cuando nuestros hijos van ganando más autonomía física y empiezan a tomar consciencia de su propio cuerpo. En esta etapa, no es raro que se toquen los genitales alguna vez o incluso frecuentemente y no hay que alarmarse porque es parte de su proceso normal de aprendizaje. “Hay familias que se sorprenden cuando ven erecciones o lubricaciones en los niños pequeños, pero eso no significa lo mismo que en adolescentes o adultos”, explica la sexóloga. 

Lo más importante en esta fase es empezar a hablar con los niños sobre sus cuerpos con naturalidad y explicar que estas sensaciones son algo privado que deben realizar en un lugar íntimo, como su habitación o el baño. El objetivo es dejar claro que está bien que exploren su cuerpo, pero que lo hagan en el momento adecuado. Naturalidad sí y siempre, pero no es necesario montar shows en público. 

¿Se comportan diferente los niños y las niñas en este autodescubrimiento? 

Tendemos a pensar que los niños y las niñas son diferentes en esta cuestión y, sin embargo, todos atraviesan fases muy parecidas en su autodescubrimiento corporal. Más bien existen diferencias en cómo la sociedad y los padres reaccionamos ante estas conductas. Según Penélope Alonso, «en numerosas ocasiones, la misma acción es percibida de manera diferente si la hace un niño o una niña». Socialmente, se ha aceptado mucho más que los niños toquen su pene que el hecho de que las niñas se toquen la vulva y esto crea un desequilibrio que podría afectar su relación futura con su propio cuerpo.

Si queremos criar hijos e hijas libres de prejuicios, debemos acompañarlos sin imponer roles de género, permitiendo que cada niño o niña viva como quiera o necesite sus acciones auto exploratorias. También es muy importante usar los nombres correctos de los genitales desde el principio, evitando palabras o términos que puedan causar confusión o vergüenza.

«Socialmente, se ha aceptado mucho más que los niños toquen su pene que el hecho de que las niñas se toquen la vulva y esto crea un desequilibrio que podría afectar su relación futura con su propio cuerpo».

Penélope Alonso Vázquez, sexóloga y psicóloga.

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Lo que mi hijo o hija hace, ¿es lo normal?

Ante algunos comportamientos que no nos esperamos, muchos padres podemos preguntarnos a veces si lo que hacen nuestros hijos entra dentro de lo normal. A medida que los niños crecen, desarrollan mayor curiosidad sobre su propio cuerpo y el de los demás y eso incluye lógicamente a los genitales, pero eso no significa que estén desarrollando una sexualidad como la entendemos los adultos, simplemente están descubriendo nuevas sensaciones que les resultan agradables.

En este sentido, Penélope Alonso señala que “si un niño hace algo que le genera placer, lo repetirá”. En lugar de asustarnos y reprimir esos comportamientos, deberíamos establecer límites apropiados y evitar que se sientan avergonzados. 

La masturbación como tal implica intencionalidad y excitación, por eso no podemos entenderla así en niños pequeños. En esta etapa, hablamos más bien de una autoestimulación exploratoria, que solo es fruto de la curiosidad y el placer del autoconocimiento.

Sí, se pueden establecer límites sin generar tabúes

Vale que puede resultar muy difícil pero sí es posible establecer límites en nuestra casa sin generar tabúes ni sentimientos de culpa.

Los límites deben centrarse en el respeto a los demás y en la privacidad, tanto propia como ajena. Por eso es clave, explica la sexóloga,  dirigir la curiosidad hacia espacios íntimos e individuales. Puedes tocarte y está bien, pero debes hacerlo en privado. Así, les enseñamos a identificar y respetar la privacidad sin hacerles sentir que lo que hacen es algo sucio o malo. En este sentido también es clave repasar nuestros propios límites, porque no tiene sentido decirle a un niño que puede explorarse en su habitación o en el baño si luego no vamos a respetar su intimidad y entramos sin llamar.

A medida que van creciendo, los niños también pueden empezar a mostrar curiosidad por el cuerpo de otras personas y aquí es cuando entra en juego la importancia del consentimiento. Es un buen momento para enseñarles que tocar a otros o ser tocados requiere siempre el permiso y el respeto por el cuerpo de los demás.

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Consejos profesionales para acompañar a nuestros hijos en el paso a la adolescencia

Es en la adolescencia cuando la masturbación y la sexualidad toman un carácter adulto, podemos decir que es el momento en el que es normal masturbarse. Es la etapa del despertar erótico, de las primeras atracciones sexuales hacia otras personas y del descubrimiento del deseo. Penélope Alonso explica que “en la adolescencia pasamos a experimentar deseos y excitaciones, lo que nos lleva a descubrir prácticas que nos producen placer y a buscar la masturbación de manera más intencional”. 

Para los padres, uno de los mayores retos en esta etapa es saber encontrar el equilibrio entre el respeto a su intimidad y la necesidad de mantener un diálogo abierto y sincero sobre su sexualidad. Desde luego que no es fácil, pero si hemos conseguido sentar unas buenas bases en la infancia, lo normal es que nuestro hijo o hija sienta la confianza suficiente para acudir a nosotros para resolver dudas sobre su sexo o sus relaciones sexuales cuando lo necesite. Respetar, informar y acompañar son las claves para manejar el paso de la niñez a la vida adulta de la mejor manera posible. 

Los adolescentes se encuentran hoy en un contexto confuso en el que hay mucho ruido respecto a las relaciones sexuales y un preocupante auge de la pornografía. Por eso, en la adolescencia, cobra especial importancia tener conversaciones con nuestros hijos sobre el respeto hacia su propio cuerpo y hacia los cuerpos ajenos para que aprendan a manejar su sexualidad y sus relaciones con los demás de una forma consciente y responsable

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