Qué es el síndrome del shock tóxico y por qué debes conocerlo tanto si usas tampones como copa

No es muy frecuente, pero no podemos ignorarlo: te contamos todo sobre el Síndrome del Shock Tóxico.

noviembre 27, 2020 Escrito por Sara G. Pacho

Redactora de Bloom especializada en salud femenina, estilo de vida y feminismo. Licenciada en Sociología por la Universidad de Salamanca y en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Máster en Comunicación como Agente Histórico-Social, especialidad en Lenguaje Audiovisual por la Universidad de Valladolid.

Revisado por el equipo de expertas de Bloom, plataforma especializada en salud femenina.

Seguro que en las cajas de tampones has encontrado, junto a otras indicaciones de uso, un papel que te habla de una enfermedad que se puede asociar al uso habitual de tampones. No queremos asustarte, amiga, pero aunque no es muy frecuente el Síndrome del Shock Tóxico (SST) puede ser grave. Vamos a repasar qué es esta enfermedad, cuáles son sus factores de riesgo y, sobre todo, cómo podemos prevenirla

¿Qué es el síndrome del shock tóxico (SST)?

Aunque se llama síndrome, se trata de una enfermedad grave provocada por dos tipos de bacterias: el Streptococcus pyogenes y el Staphylococcus aureus. Estas bacterias se encuentran de forma natural en las mucosas del cuerpo, entre ellas, la vagina, claro. No tiene por qué pasar nada mientras no genere una toxina dañina. De ser así puede provocar el Síndrome de Shock Tóxico. 

Aunque habitualmente se asocia a mujeres, lo cierto es que este síndrome puede derivar de infecciones cutáneas y quemaduras y afectar también a hombres y niños. Las mujeres tenemos más riesgo si utilizamos habitualmente tampones o la copa menstrual, después de dar a luz o si usamos el DIU y tampones a la vez. 

El riesgo de sufrir este síndrome es bajo, pero no por eso podemos obviarlo, ya que, de sufrirlo, puede tener complicaciones severas para nuestra salud. 

¿Oyes campanas? Atrévete a hacer este rápido test para confirmar o desmentir lo que ya sabes sobre el SST:

Síndrome del shock tóxico: los síntomas

Los principales síntomas con los que se manifiesta el síndrome de shock tóxico son fiebre, malestar general, presión arterial baja y problemas en algunos órganos del cuerpo, especialmente riñones e hígado. Sin embargo, también se han descrito otros síntomas como dolores de cabeza, hipotensión, náuseas y vómitos y erupciones en la piel similares a una quemadura.

Si tienes cualquiera de estos síntomas sin causas aparentes y has llevado en los últimos cinco días tampones, la copa, un diafragma o la esponja, lo mejor es que lo extraigas inmediatamente y acudas al médico. Haz lo mismo si no te sientes bien y llevas el DIU o te encuentras en la etapa de postparto. Probablemente no sea nada, pero es mejor que te vea un especialista.

Síndrome del shock tóxico y tampones: ¿son la principal causa?

Síndrome del shock tóxico

En las cajas de tampones solemos encontrar un papel alertando sobre el síndrome del shock tóxico al que quizá no prestemos toda la atención que se merece. Es cierto que no es súper habitual (1 caso cada 100.000 personas) pero el riesgo está ahí, especialmente al usar tampones durante la regla, da igual el tipo.

La explicación es que el uso de tampones en el interior de la vagina permite una mayor concentración de oxígeno y, por tanto, más producción de bacterias. El hecho de que sean súper absorbentes tampoco ayuda, así que cambia máximo cada 8 horas aunque no esté lleno.

¿Se puede experimentar el síndrome del shock tóxico con la copa menstrual?

La peor fama se la llevan los tampones y casos sonados como el de la modelo Lauren Wasser corroboran esta fama. Sin embargo, la copa menstrual también es un dispositivo que puede provocar el síndrome de shock tóxico. Aunque su uso es relativamente reciente, ya existe algún indicio que nos lleva a no excluir el riesgo de la copa de provocar SST.

No podemos bajar la guardia: todo lo que introducimos en nuestra vagina es susceptible formar ese caldo de cultivo para la bacteria responsable de esta enfermedad. 

Dicho esto, con un correcto uso y una higiene adecuada de la copa menstrual, no debería haber ninguna infección.

Síndrome del shock tóxico

¿Cómo prevenir el SST al usar tampones o la copa menstrual?

Lo esencial es mantener una buena higiene y utilizar de la manera correcta tanto los tampones como la copa. 

  • Es fundamental cambiar de tampón o vaciar la copa cada 8 horas como máximo. 
  • Siempre que vayamos a manipularlos, lavado de manos con agua y jabón antes de nada.
  • El tamaño importa: tanto al elegir los tampones adecuados para el flujo de cada momento de la menstruación como al elegir la copa a la medida de lo que expulses. 
  • El material también: las copas 100% siliconas son menos agresivas con la piel de la vagina. ¡Comprueba la tuya y elige materiales certificados!
  • Nunca-nunca-nunca olvides hervir la copa entre ciclos. 
  • Aviso a despistadas: antes de colocar un tampón nuevo, revisa que el antiguo no siga en su lugar. 
  • En la medida de lo posible, elige tampones de absorción baja y cámbialos más a menudo.
  • Un día de descanso de los tampones o la copa utilizando compresas o bragas para la regla es muy recomendable. 
  • Ojo con los lubricantes mal conservados o caducados: la basura es el lugar que les corresponde. 
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¿Cuál es el tratamiento de este síndrome?

No existe una prueba concluyente, por lo que es muy importante estar atentas ante posibles síntomas y acudir cuanto antes a consulta. Como en otras infecciones por bacterias, el Síndrome de Shock Tóxico suele tratarse con antibióticos en el mejor de los casos. En un estado más avanzado, la doctora puede recurrir al drenado de los lugares infectados, medicación intravenosa, diálisis en caso de presentar problemas graves en los riñones…


El Síndrome del Shock Tóxico resuena en nuestras cabezas como «el coco», algo a lo que todas debemos temer. Y el cuento tiene algo de razón, porque algunos casos terminan con un diagnóstico complicado, de ahí la importancia de acudir al médico ante cualquier imprevisto. Pero como siempre decimos, no hay que vivir con miedo y lo mejor que podemos hacer para ello es cuidar nuestra higiene, saber perfectamente qué introducimos en nuestra vagina y escuchar a nuestro cuerpo, porque si algo va mal, él es quien dará la voz de alarma.

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