Sexualidad sin etiquetas: una guía para comprenderla y ponerla en práctica

Las únicas etiquetas que nos interesan son inclusión y diversidad. ¿Un lema? Sin prejuicios, pero con preservativo.

por Sara G. Pacho

Editora en Bloom. Feminista, gatuna y yoguini.

Lo cierto es que es un impulso muy humano cuya finalidad no es otra que la pertenencia: ser algo que son más personas. Fans de un grupo de música. De un deporte. De un tipo de alimentación. Sin embargo, estas pequeñas marcas (impuestas por los demás o donde hemos decidido encasillarnos) tienen una peligrosa cara B: ¿qué pasa si no encuentro una etiqueta donde esté cómoda? ¿O si no cumplo 100% con las características de un determinado segmento? ¿Podemos vivir sin etiquetas? Nuestra respuesta es rotunda: sí, sí y mil veces sí. También en lo sexual, y ese es el melón que hemos venido a abrir: el de una sexualidad sin etiquetas.

En esta ocasión, hemos contado con el apoyo de la sexóloga Paula Álvarez, que nos ha ayudado a elaborar lo que podríamos definir como una guía para el sexo queer. Aquí sí, con dos etiquetas: inclusión y diversidad. 

Sexo y género, ¿son sinónimos?

Uno de los ámbitos de la vida donde más condicionamientos sociales puede tener una etiqueta es el de las relaciones afectivas y sexuales.

En una sociedad donde tenemos la costumbre de conceptualizar todo, ¿hay cabida, de verdad, para todos, todas, todes? ¡Por supuesto!

Comenzamos por lo básico: sexo e identidad de género no son sinónimos. Pueden coincidir y también pueden no hacerlo. Las personas pueden identificarse con uno u otro género independientemente de sus genitales, cromosomas u órganos internos. Podemos decir que el sexo es una etiqueta biológica y la identidad de género algo que solo puede contestar la persona si se le pregunta. A veces hacen match, y otras veces, no. La identidad de género es algo que cada persona siente por sí misma y que no está basada en cuestiones del cuerpo.

Sexualidad sin etiquetas, ¿y eso qué es? 

sexualidad sin etiquetas

Una vez que tenemos claro que sexo biológico e identidad de género no son sinónimos, lo siguiente a matizar es que la sexualidad no es sinónimo tampoco de ninguno de estos dos términos. La sexualidad y todo lo que circunscribe el placer sexual y los deseos es algo independiente, y desde luego algo mucho más amplio que el “mete saca” pene-vulva.

La educación sexual en este sentido es esencial, no solo para visibilizar todas las relaciones y todas las elecciones, sino para romper con estereotipos y abrir ese abanico de opciones libre de etiquetas y prejuicios.

Hasta hace unos años, los pocos contenidos sobre educación sexual a los que teníamos acceso en la etapa escolar no salían del peligro de quedarnos embarazadas sin desearlo, pero… ¿de verdad, eso es todo? ¿No es necesario saber, además, que el sexo no tiene que implicar siempre un pene o una vulva y a qué infecciones nos exponemos con cada práctica…? Incluso, por qué no, qué es es eso del consentimiento y por qué la pornografía no es buena maestra para iniciarse.

Aunque queda camino por recorrer y muchos altavoces por conquistar, nos consta que, al menos, estas ideas ya están sobre la mesa. Algún día conquistaremos las aulas, mientras tanto, sirva esta publicación para poner nuestro granito de arena. 

La protección como una más del juego

Aquí queríamos llegar. Se nos hiela la sangre cuando no nos queda más remedio que admitir que aún hoy las personas LGTBIQ+ son el blanco de muchos prejuicios sociales (¡y si solo fuera prejuicios!). Contra estos pensamientos dañinos, obsoletos e ignorantes solo tenemos un arma: el conocimiento. 

sexualidad sin etiquetas

Saber a qué nos enfrentamos cuando tenemos relaciones sexuales es esencial para mantenerlas con seguridad. Porque te diré algo que no entiende de etiquetas: las ITS. Es rotundamente falso que las personas LGTBIQ+ estén más expuestas a contraer infecciones por vía sexual.

En este sentido, aquí nos encontramos con otra cuestión fundamental: los métodos anticonceptivos de barrera no solo protegen del embarazo y, por tanto, deben extenderse más allá de las relaciones pene – vulva. 

¿Sabías que también es posible contraer una ITS manteniendo sexo oral? Da igual el sexo o género de las personas implicadas: una ITS, por muy silenciosa que sea -que las hay-, se puede transmitir a través de la boca si no se utiliza un método de barrera. Tanto es así que, según el Observatorio Bloom sobre ITS en mujeres en España, es una de las principales causas del incremento de estas infecciones en los últimos años. 

Si no te queda claro cuándo deja de ser un juego y empieza a ser un potencial riesgo, piensa que siempre tienes que utilizar protección si en la práctica sexual se juntan genitales entre sí, genitales con ano, genitales con boca, boca con ano, juguetes compartidos que toquen alguna de estas zonas o cualquiera de estas zonas con una herida abierta. ¡Ojo! Algunas infecciones, como las ladillas, se transmiten solo por la ropa. 

Best practices to do

  • El preservativo es tu amigo y la protección perfecta para todo aquello que vayas a introducir en tu cuerpo.

    Llámalo pene, llámalo dildo, llámalo lengua.

  • Coloca protección siempre entre los genitales y la boca durante el sexo oral.

  • ¿Juguetes? Sí, gracias. ¿Compartidos? También. Eso sí: en cada cuerpo, un preservativo.

    Y si cambiamos de orificio, same.

Sin prejuicios, pero con preservativo. El lema básico para una sexualidad sin etiquetas… ¡y hasta una buena frase para una camiseta!

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