Disruptores endocrinos: qué son, cómo afectan a tu cuerpo y cuáles son las alternativas

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que interfieren en el sistema hormonal afectando al organismo. Te contamos dónde están y por qué puedes sustituirlos

por Noelia

Redactora de BLOOM. Viajar y escribir son las dos grandes pasiones de mi vida.

Poco se habla de los disruptores endocrinos para lo importantes que pueden llegar a ser en nuestra salud. Estas palabras que tal vez te suenen lejanas están más presentes en tu vida de lo que piensas. Keep calm! Por suerte, en algunos casos está en nuestra mano hacerles jaque mate y mandarlos a una galaxia muy, muy lejana. 

Qué son los disruptores endocrinos: sustancias químicas con potenciales efectos negativos

Vayamos por partes: antes de arremangarnos la camisa, es importante que sepamos qué son los disruptores endocrinos. 

Es un tema algo complejo, así que para ello hemos hablado con la ginecóloga Lorena Serrano, quien pone su granito de arena para despejar todas las dudas que puedas tener sobre este tema. Los disruptores endocrinos o disruptores hormonales son sustancias químicas que tienen potenciales efectos nocivos para la salud. 

Trabajan activando las vías metabólicas y enzimáticas y esto puede derivar en un daño celular relacionado con el estrés oxidativo y que, a su vez, puede provocar problemas en los procesos hormonales.

Desde el punto de vista ginecológico, estos problemas a la hora de regular las hormonas pueden estar relacionados con la endometriosis, el síndrome del ovario poliquístico, alteraciones menstruales, infertilidad, abortos… Sí, conviene tomárselos en serio.

disruptores endocrinos

Afectan a mujeres, hombres o incluso al bebé de una persona embarazada. Y lo que quizá no sabes es que convivimos con ellos: los plaguicidas que se usan en las hortalizas, ese tupper de plástico en el que calentamos nuestra comida en la oficina, las latas de aluminio de las conservas, el alcohol… OMG, pensamos muchas, llegadas a este punto. Pero ¡que no cunda el pánico! Estamos aquí para aprender a localizarlos y buscar alternativas.

Lista de disruptores endocrinos: grupos principales

La lista de disruptores endocrinos publicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es enorme. Hay en torno a un millar de disruptores hormonales, por lo que sería casi imposible reproducirlos en una única lista; además, es un tema que está en continuo desarrollo.

Los más habituales, para que sepamos por dónde empezar a identificarlos, se pueden clasificar en estos grupos:

  • Pesticidas (DDT, DDE, carbamatos, tiazidas…)
  • Metales pesados (mercurio, plomo, arsénico…)
  • Plásticos (ftalatos, bifesfenol A…)
  • Parabenos
  • Ciertos alimentos (azúcar, alcohol…)
disruptores endocrinos

Disruptores endocrinos en alimentos: alcohol y azúcar, los principales representantes

Somos lo que comemos. En la alimentación encontramos nuestra fuente de vida, pero también nos aguardan ciertos peligros. Y, más allá del mundo de los ultraprocesados, tan denostado en los últimos tiempos, hay otros aspectos a tener en cuenta relacionados con los disruptores endocrinos en alimentos.

Para este tema hemos charlado con Cristina Barrous, coach nutricional, quien nos ha dado su punto de vista profesional sobre los disruptores endrocrinos en alimentos.

Y en este punto destacan dos malos malísimos que ya sabíamos que eran nuestros enemigos… aunque a veces hagamos la vista gorda. Hablamos del azúcar y el alcohol. Ambos tienen efectos negativos sobre las hormonas, el aparato digestivo, el sistema inmunitario y el sistema nervioso debido a la activación de las citoquinas proinflamatorias.

El azúcar y el alcohol son los malos malísimos de nuestra alimentación

Ojo cuidao con otros alimentos a priori más inofensivos, que se visten de corderito, pero que pueden llegar a ser un lobo. Hay cierto debate al respecto y la comunidad científica todavía no se pone de acuerdo, pero hay algunos elementos, como la caseína A1 (presente en los lácteos de vaca) o la gliadina (gluten de trigo) que también pueden tener este efecto disruptor.

Cuidar la alimentación es súper importante a todos los niveles, por eso te recomendamos que eches un vistazo a nuestra guía de tips de nutrición por edades o a esta sobre la alimentación según el ciclo menstrual.

Productos con disruptores endocrinos, ¡aprende a localizarlos!

Si nos paramos a pensar en los ejemplos de disruptores hormonales y dónde encontrarlos, lo cierto es que comenzamos a alucinar: están en una gran cantidad de productos que nos rodean.

disruptores endocrinos

Por ejemplo, en la botella de plástico que compramos en el supermercado, el grifo del que sale el agua con la que cocinamos y bebemos, el ticket que nos dan en la tienda de ropa, el tupper que nos prepara nuestra madre con todo su amor…

Hay un montón de disruptores endocrinos a nuestro alrededor, ¡fíchalos!

Briconsejos para reducir la exposición a estos perturbadores endocrinos

Hay cosas que no se pueden evitar, pero en muchos gestos de nuestro día a día podemos tener la clave para reducir la exposición a estos disruptores endocrinos. ¡Toma nota!

  • Consumo de agua: si la compras en botellas, mejor que sean de vidrio. Si bebes directamente del grifo, mejor fíltrala.
  • Di no a los envases de plástico y opta por los de cristal. Son más sostenibles, más resistentes, más duraderos, conservan mejor los alimentos y no nos dejan residuos químicos nocivos, especialmente cuando los calentamos en el micro.
  • Reduce el consumo de alimentos envasados en latas de aluminio.
  • Lava (¡siempre!) la fruta, las verduras y las hortalizas antes de consumirlas para eliminar posibles restos de pesticidas y plaguicidas. 
  • Apuesta por los alimentos ecológicos y de proximidad siempre que puedas.
  • Reduce todo lo posible el consumo de azúcar y alcohol.
  • Cuidado con los alimentos que pueden contener mercurio, como los pescados de gran tamaño. Mejor consume piezas pequeñas.

Ahora que ya sabes qué son los disruptores endocrinos, cómo te pueden afectar y dónde se encuentran, puedes contribuir a reducir su presencia en tu vida. Conviene no obsesionarse con el tema, porque es imposible eliminarlos al 100% de nuestro entorno, pero sí podemos ayudar al organismo en lo que esté en nuestra mano. ¡La salud es vida!

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