Por qué la depresión no es solo estar triste: zoom a uno de los tabúes de la salud mental

Estar deprimida no es simplemente estar “de bajón”. Esta enfermedad mental, de gran relevancia social, merece ser tratada como lo que es. ¿Cómo identificarla o cómo ayudar a una persona con depresión? Te lo contamos

por Sara

Editora en Bloom. Me gusta compartir mi espacio con mis gatos, practicar yoga y estar cerca del mar.

La salud mental es trending topic. A raíz de la pandemia y gracias al interés de algunas figuras públicas en poner trastornos como la ansiedad o la depresión sobre la mesa, nuestro bienestar emocional hoy no solo es una cuestión habitual en los medios de comunicación y en nuestras conversaciones, sino que también y poco a poco se van tomando medidas sociales para su protección y cuidado como, por ejemplo, el teléfono 024, el nuevo número habilitado de atención contra el suicidio.

Como sociedad nos queda mucho por hacer todavía, pero también, y de manera individual, es importante que aprendamos cómo tratar las enfermedades propias y ajenas y desaprendamos conductas poco sensibles y empáticas normalizadas.

En este post queremos abordar la depresión, una de las enfermedades mentales más comunes que continúa, desgraciadamente, estando muy estigmatizada. Fuera tabúes: te contamos en qué consiste, cuáles son sus síntomas y cómo se puede contribuir a superarla.

Lo primero: qué es la depresión

Depresión qué es

La depresión es una de las patologías mentales más frecuentes, que afecta especialmente a las mujeres y menores de 45 años. Asociamos la depresión con un estado de tristeza y efectivamente es uno de los síntomas.

¿Esto quiere decir que si estamos tristes por algo ya tenemos depresión? Claro que no. Aunque la palabra depresión está algo desgastada y a veces la usamos para referirnos a un estado de tristeza transitorio, lo cierto es que se trata de afecciones distintas con distinto tratamiento y que conviene no banalizar.

La depresión afecta mental y físicamente a nuestro comportamiento, a nuestra actividad, a nuestra manera de sentir y de pensar. Nos dejamos de querer hasta tal punto que, en los casos más extremos, podemos incluso perder las ganas de vivir. De alguna manera, nos incapacita para llevar una vida estable. Así que no, ni la depresión es la bajona que nos da el domingo ni se arregla con un “¿estás triste? No estés triste”. 

Causas de la depresión: la importancia de una mirada global

Es difícil listar las causas que provocan depresión porque se trata de una enfermedad muy compleja en la que influyen diversos factores. Puede desencadenarse a partir de un suceso externo doloroso y traumático, como la pérdida de un ser querido, una ruptura sentimental o una mala situación económica; o puede desencadenarse sin motivo externo aparente. 

De hecho, los especialistas hablan de dos tipos de depresión: exógena y endógena. La primera tiene que ver con situaciones externas que no somos capaces de afrontar y la segunda, la endógena, con algo más biológico: la falta de algunos elementos químicos en el cerebro. Aunque hay tratamientos comunes a ambos tipos de depresión, lo habitual es que se apliquen diferentes técnicas según el tipo de depresión.

Además, no hay que obviar el contexto personal y las circunstancias que, a lo largo de una vida, han llevado a alguien a desarrollar esa depresión. En un diagnóstico, que siempre debe ser realizado por profesionales de la salud mental, será clave una mirada global para observar a la persona y su dolencia como un conjunto.
depresion que es

Síntomas de la depresión: las tres señales clave

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los síntomas de la depresión son continuados en el tiempo. No es un mal día que pide a voces un baño relajante o un poco de chocolate. Se trata de algo realmente profundo, una especie de mancha que se va expandiendo y lo cubre todo. 

Hay tres síntomas emocionales clave: un gran sentimiento de tristeza, a veces asociado a la nostalgia o la pena; la falta de interés por todo, especialmente por empezar algo nuevo; y la incapacidad de disfrutar incluso de las cosas más sencillas de la vida y que nos solían gustar.

Estos tres grandes síntomas conquistan el organismo y provocan otras manifestaciones como alteraciones del sueño (insomnio o dormir mucho más de lo habitual) y de la alimentación (comer mucho y mal o estar inapetente). Por supuesto, todo esto afecta a la autoestima y desarrollamos sentimientos de culpa, falta de confianza y de seguridad. Un malestar global y generalizado que, para muchas personas, puede sentirse como un túnel sin fin.

¿Tiene tratamiento la depresión?

Con la depresión es común tener una visión terriblemente negativa de nosotras mismas, de nuestro entorno y de nuestro futuro hasta tal punto que podemos llegar a creer que no podemos salir de ese pozo. Nos acostumbramos a vivir así como si fuera una condena de la que no podemos escapar.

Pero se puede, amiga bloomer. Solo hay que tocar la puerta adecuada: concretamente, la de un psicólogo o psicóloga. La experiencia que reportan estos profesionales es realmente halagüeña: la mayoría de los pacientes con depresión la superan. De hecho, ser una de las enfermedades más tratadas en consulta motiva que también se investigue más en cuanto a tratamientos y se mejore el porcentaje de efectividad.

Qué decir y qué no decir a una persona que tiene depresión 

depresion que decir

Además de estar alerta ante los signos que puedan indicar un trastorno depresivo y de buscar la terapia adecuada, también es importante saber qué hacer cuando es otra persona la que tiene depresión. Eliminar el estigma social de la depresión pasa por tratarla como lo que es, una enfermedad. 

Lo que no debemos decir

Las peores frases que podemos decir a una persona con depresión tienen mucho que ver con la falta de empatía y la infravaloración de las enfermedades mentales

Seguramente, si vemos a alguien que lleva una escayola no nos atrevemos a cuestionar que tiene algún daño físico, ¿por qué entonces hacerlo con una enfermedad mental?

“No parece que tengas depresión”, “todas tenemos problemas”, “no tienes motivos para estar así” o “anímate” son frases juiciosas, poco empáticas y que, lejos de ayudar, caen como una losa sobre una persona que sufre depresión (o ansiedad, a veces muy ligadas).

Dar consejos como hacer deporte, cortarse el pelo o hacer un viaje tampoco son recomendables: recuerda que una persona con depresión se siente realmente falta de ganas y muy desmotivada con la vida. 

Lo que sí puedes decir

Ojalá tuviéramos el poder de darle a nuestra amiga con depresión el tip que haga que salga de esa enfermedad, pero no es tan fácil. Por eso, lo mejor que podemos hacer si queremos ayudar a alguien con depresión es quitarnos el disfraz de salvadoras y ofrecernos, sin juicios, a acompañarla. 

El apoyo que necesita una persona con depresión no es, desde luego, que le regales una taza con un mensaje motivador, ni tampoco necesariamente salir de cervezas o ir a ver una comedia al cine. Una persona con depresión necesita sentirse acompañada, entendida, escuchada. Por eso, lo más valioso que podemos ofrecerle es eso: “Estoy a tu lado y lo estaré de la manera que necesites. Si lo necesitas, puedes decirme cómo te puedo ayudar y trataré de hacerlo”.  

 

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