Congelar el cordón umbilical: ¿para qué sirve y cómo se hace?

¿Te estás planteando congelar el cordón umbilical de tu bebé? Te contamos cómo funciona esta técnica y la utilidad de esas células madre

por Isabel Sauras

Editora de BLOOM

Entre las múltiples decisiones importantes que debes tomar en el momento de ser madre y que, hasta ese momento, nunca te habías planteado, está la de congelar o no el cordón umbilical de tu bebé. Puede que la primera vez que lo oyeras te fueras rauda y veloz a teclear en tu buscador “congelar cordón umbilical”. Pues bien, aquí estamos para responder a tus preguntas.

Se trata de una técnica que se ha puesto en práctica hace relativamente poco tiempo y que cada vez es más habitual en las salas de parto. Antes de tomar la decisión, es importante que sepas para qué sirve, qué implicaciones tiene y cómo va a ser el proceso en caso de que decidas hacerlo. 

Congelar cordón umbilical: ¿cuál es su utilidad?

El cordón umbilical, a través de la placenta, provee al bebé de elementos necesarios para su desarrollo en todo el embarazo, pero, sobre todo, de nutrientes y oxígeno. Durante el proceso de gestación, este cordón consta de dos arterias umbilicales y una vena, rodeadas de un tejido gelatinoso y flexible llamado gelatina de Wharton.

Tanto el tejido del cordón umbilical como su torrente sanguíneo son una enorme fuente de células madre con muchas posibilidades. El objetivo de congelar el cordón umbilical no es otro que conservar estas células madre para darles un uso posterior. 

Antes, la práctica habitual en los partos era desechar el cordón umbilical en el propio quirófano, pero, desde hace un tiempo, se ha abierto un amplio abanico de posibilidades de actuación respecto a este tema. Por supuesto, se puede seguir desechando, pero existe la posibilidad de extraer las células madre para preservarlas criogenizadas.

Se pueden conservar en un banco privado para uso propio (quizá en un futuro sirvan para tratar enfermedades metabólicas, autoinmunes, oncológicas…) o se pueden donar a un banco público, donde se emplearán para la investigación o incluso en tratamientos a personas compatibles.

En cualquier caso, debes saber que esta práctica no tiene ningún riesgo ni supone ningún dolor ni para el bebé ni para la madre. 

Tanto el tejido del cordón umbilical como su torrente sanguíneo son una enorme fuente de células madre con infinitas posibilidades.

¿Qué son las células madre y para qué sirven?

Se habla mucho de las células madre, pero ¿sabes exactamente qué son y para qué sirven? Las células madre son el tipo de células más potentes que fabrica nuestro cuerpo porque pueden multiplicarse y porque son indiferenciadas. Es decir, cuando maduran, tienen la capacidad de transformarse en células de diferentes órganos y tejidos. Esta poderosa habilidad les confiere un gran potencial para tratar un sinfín de enfermedades.

celulas madre cordon umbilical

La médula ósea, el cerebro o la piel son grandes proveedores de células madres. También lo es el cordón umbilical, que además cuenta con células madre especialmente plásticas, pues son muy jóvenes.

En concreto, la sangre que fluye en el cordón umbilical contiene células hematopoyéticas, que tienen el poder de transformarse en cualquier célula sanguínea (glóbulos blancos, rojos o plaquetas). En el tejido gelatinoso se encuentran las células mesenquimales, que gracias a su alta capacidad de auto renovación son muy útiles para reponer tejidos y en tratamientos de medicina regenerativa. 

Tratamientos con células madre

Aunque el uso de células madre en diversos campos de la medicina es ya muy habitual, lo cierto es que su potencial es tan grande que queda mucho aún por investigar.

Actualmente, entre las aplicaciones más habituales de los tratamientos con células madre figuran usos diversos en traumatología y dermatología, cirugía plástica, enfermedades medulares como la leucemia, enfermedades de origen neurológico como el párkinson, en oftalmología o en diabetes, entre otras enfermedades.

cordon umbilical congelar

Cómo congelar cordón umbilical: así es el proceso

Lo más común será que durante el embarazo hayas tenido una conversación con tu ginecóloga o ginecólogo sobre qué hacer con el cordón umbilical y que, llegado el momento, tu decisión esté tomada. Tanto si vas a donar el cordón a un banco público como si has decidido preservarlo de manera particular, debes avisarlo previamente para que el equipo médico esté preparado.

Una vez que el bebé ha nacido y se ha cortado el cordón (en sus primeros días de vida será importante cuidar esta zona), se extrae la sangre de la vena umbilical en un recipiente convenientemente preparado y aséptico que se lleva al laboratorio con cuidado para evitar cambios bruscos de temperatura o movimientos excesivos.

En el laboratorio, se procesa y se analiza la muestra para descartar infecciones o enfermedades genéticas. Se separan las células madres del resto de los componentes de la sangre y se envían al banco de conservación elegido para congelarse en un plazo máximo de 36 horas. Así las células madre no perderán sus propiedades.

Pasado un tiempo, esas células podrán descongelarse y ser utilizadas para tratar enfermedades de cualquier persona genéticamente compatible con ellas o para la investigación. Estando criopreservadas, la duración de las células madre es prácticamente indefinida. 

¿Te ha gustado este post?

¡Queremos saberlo!