ITS en el embarazo: un repaso a las infecciones más comunes en la gestación

Sí, durante los meses de embarazo también se pueden contraer ITS. Analizamos cuáles son las más comunes, sus riesgos para la mamá y el bebé y cómo tratarlas.

por Isabel Sauras

Editora de BLOOM

Estar embarazada no significa ser inmune a las enfermedades o infecciones de transmisión sexual. De hecho, hay muchas mujeres que contraen ITS en el embarazo o la lactancia y también es muy habitual llegar al primer trimestre con una de ellas sin saberlo.

No todas las enfermedades e infecciones de transmisión sexual afectan al desarrollo del feto, pero es fundamental ser consciente de que tenemos una, si es el caso, para tratarla convenientemente y evitar riesgos importantes para ti y el bebé. Si ves que en las revisiones rutinarias de embarazo no hay rastro de las pruebas para la detección de infecciones de transmisión sexual y quieres quedarte tranquila, no dudes en pedirlas tú misma al principio de la gestación y cuando se acerque la fecha del parto. 

Las ITS en el embarazo más comunes: un repaso en profundidad

Gracias a nuestro Observatorio Bloom sobre ITS en mujeres en España, sabemos que las ITS están a la orden del día entre la población femenina más joven, lo que implica que cada vez más mujeres conviven con ITS en el embarazo y no siempre son conscientes de ello. 

Las ITS, como su propio nombre indica, se transmiten por contacto sexual, bien sea vaginal, anal u oral, pero, además, algunas ITS se pueden transmitir al bebé durante el embarazo, el parto o la lactancia. Salvo indicación médica, puedes seguir manteniendo relaciones sexuales durante tu embarazo, pero ten en cuenta que la única manera de evitar una infección de este tipo será utilizar métodos anticonceptivos de barrera, como el preservativo.

En general, el hecho de estar diagnosticada de una ITS o ETS no tiene por qué impedir que seas madre, pero es importante que tu infección esté perfectamente tratada para que el embarazo pueda llegar a buen término y no se ponga en peligro tu salud ni la del feto.

En caso de no tratarse convenientemente, una ITS podría derivar en un parto precipitado en el que el bebé no esté suficientemente desarrollado y, en el peor de los casos, en algún problema de salud a largo plazo. Así pues, las ITS más comunes durante el embarazo son:

Analizamos algunas de ellas, ¡dentro repaso!

its en el embarazo

Verrugas genitales en el embarazo

Las verrugas genitales son un síntoma muy claro del virus del papiloma humano en cualquiera de sus múltiples cepas. 

El VPH es una infección de transmisión sexual muy común y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Puede desarrollarse de forma asintomática y, por lo tanto, pasar completamente desapercibida o, en el otro extremo, causar síntomas verdaderamente incómodos. 

Las verrugas genitales son súper contagiosas y suelen aparecer sobre todo en los genitales internos y externos y en las paredes del ano, aunque también pueden surgir en la garganta o en la boca si el virus se transmitió por sexo oral. Además, no siempre son visibles. Si las verrugas genitales tienen ganas de darte guerrita, notarás que te pican, arden o incluso te supuran.

Por lo general, un diagnóstico de VPH gestacional no tiene por qué complicarte el embarazo, pero hay ciertas posibilidades de que el virus pase al bebé a través de la placenta durante la gestación o durante el parto. Por eso, no dejes de acudir a un médico especialista para recibir el tratamiento adecuado.

Más allá de las verrugas, puede que tu médico decida prescribirte un antibiótico para tratar el VPH y disminuir riesgos o que decida que, en tu caso, es conveniente una cesárea para que haya menos posibilidades de transmisión al bebé en el parto. 

Herpes genital y embarazo, ¿es muy común?

Si hablamos de ITS en el embarazo, tenemos que hablar de herpes genital. Es una infección causada por el VHS-2, es decir, el conocido como herpes simple en la variante que afecta a la zona de los genitales. Su principal problema es que es crónico, lo que quiere decir que es un virus que permanece en el cuerpo y se reactiva cuando le apetece. 

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Ser portadora de herpes genital cuando te quedas embarazada debe ser motivo de observación y precaución porque es una enfermedad que podría llegar a transmitirse al bebe durante el embarazo y el parto.

También existe la posibilidad de contraer herpes genital durante el embarazo; en ese caso, la cosa se complica: si ocurre durante las primeras 20 semanas, aumenta el riesgo de aborto espontáneo y, si ocurre durante el tercer trimestre, aumenta notablemente el riesgo de contagio al bebé. 

Si es tu caso, es importante que lo notifiques al equipo médico que esté llevando tu seguimiento, para que pueda estudiar el punto en el que se encuentra tu infección y su evolución, incluso aunque el virus esté inactivo.

Los síntomas del herpes genital suelen hacerse visibles cuando el virus está latente. En general, se manifiestan en forma de pequeñas ampollas rojas y blancas en los genitales y en la boca, que podrían extenderse hasta el cuello del útero. Otros síntomas son dolor y picor y malestar general. 

Aunque debido a su cronicidad no se puede acabar definitivamente con el herpes genital, existen medicamentos antivirales que ayudan a reducir los síntomas y limitan la transmisión. Si el virus está activo justo en el momento del parto, es bastante recomendable la cesárea para disminuir el riesgo para el bebé. 

clamidia en el embarazo

ITS en el embarazo: clamidia, una de las infecciones más comunes

Según sabemos gracias al Observatorio Bloom, de los más de 50.000 casos diagnosticados de ITS EDO (Enfermedades de Declaración Obligatoria) que se detectaron en España entre 2012 y 2019, un 64,8% correspondieron a clamidia y los casos se incrementaron un 480% en esa etapa, lo que significa que es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes hoy en día. También una de las ITS en el embarazo más frecuentes.

La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual causada por la bacteria Chlamydia trachomati y que puede curarse de forma relativamente fácil y rápida con un tratamiento antibiótico. Pero no la menospreciemos, porque también puede transmitirse al bebé al pasar por el canal del parto si no se trata convenientemente. 

El principal inconveniente de la clamidia es que es muy silenciosa, especialmente en el embarazo, y eso impide muchas veces que se diagnostique de forma temprana. Estate alerta si notas molestias al hacer pis o al mantener relaciones sexuales o si tu flujo cambia de tonalidad y de olor. 

vph y embarazo

VIH en el embarazo: venciendo el estigma

VIH es el virus de la inmunodeficiencia humana, que debilita el organismo e impidiendo que este combata infecciones y enfermedades. En la peor de sus versiones, cuando la ITS se transforma en ETS, el VIH puede desembocar en el temido SIDA.

Si en todos los casos es necesario asegurarse de que no se padece una ITS cuando se inicia un embarazo, en el del VIH ese diagnóstico es aún más vital por la gravedad de sus consecuencias y porque sus síntomas pueden confundirse demasiado fácilmente con los de una gripe común o con el COVID-19.

El VIH da mucho miedo, pero debes saber que estar diagnosticada con este virus no te va a impedir tener hijos y pasar por un embarazo normal, siempre que extremes las precauciones y sigas un tratamiento adecuado de antirretrovirales que garantice que la carga viral sea indetectable durante el tiempo que duren la gestación y el parto para que las posibilidades de transmisión al feto se minimicen.

El objetivo principal será evitar que el bebé contraiga el virus a través de la placenta durante el embarazo o al pasar por el canal del parto. Para ello, la madre tendrá que seguir una terapia antirretroviral (TAR) y, probablemente, someterse a una cesárea. Después del nacimiento, el bebé también tendrá que tratarse convenientemente y no es recomendable la lactancia. 

Sífilis gestacional

La sífilis es una infección bacteriana de transmisión sexual súper común y, por suerte, su tratamiento es bastante sencillo y eficaz, pero, si no se trata a tiempo, podría derivar en una ETS complicada. 

sifilis gestacional

Al contrario que en otras ITS en el embarazo, por lo general la sífilis se manifiesta abiertamente y es más fácil de detectar. Comienza con una pequeña llaga roja e indolora en la zona donde del contacto sexual que puede evolucionar en una erupción por todo el cuerpo y un malestar general que hace sospechar de que algo no va bien.

La sintomatología puede aparecer entre los 10 y 90 días posteriores al contacto. Como decimos, si se trata a tiempo, los síntomas quedarán solo en eso, pero si dejamos que la infección campe a sus anchas en nuestros órganos, la sífilis puede convertirse en una grave enfermedad. 

En el embarazo, con un diagnóstico de sífilis, hay que tratar la infección desde el primer momento con un tratamiento antibiótico que impida que la transmisión al bebé y que la gestante sufra complicaciones.

En resumen, hay que tomársela en serio, ya que una detección a tiempo y el tratamiento adecuado podrán salvaguardar la salud de la madre y su futuro hijo o hija.

One more time, y como siempre en lo que a ITS respecta (sean ITS en el embarazo o en cualquier otro periodo de la vida), es importante protegerse y acudir al especialista ante los primeros síntomas.

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